El Consejo Federal de Inversiones (CFI) es la caja de resonancia de los reclamos provinciales a la Nación. La semana que pasó no fue la excepción. En Posadas, Misiones, los gobernadores del Norte Grande plantearon la necesidad de que el gas llegue a esta parte de la Argentina y que se compense el consumo en el verano de la electricidad que usan sus habitantes, tal como se beneficia a la zona fría del país. En ese contexto, el secretario general del CFI, Ignacio Lamothe, que participó de aquella cumbre, señaló que es fundamental que el Gobierno nacional atienda la urgencia para que las industrias norteñas no tengan inconvenientes en el suministro del fluido en la próxima temporada. Lamothe encabezó en Tucumán el 4to Encuentro Apícola Federal, que se desarrolló en la Sociedad Rural. En la oportunidad, concedió la siguiente entrevista a LA GACETA.
-En los últimos meses, la sede del CFI volvió a constituirse en el ámbito de debate interno de los gobernadores. ¿Cuál es la razón que llevó nuevamente a los mandatarios provinciales a convocarse en ese edificio?
-El Consejo Federal de Inversiones tiene un rol muy importante para la Argentina. Es un organismo que ha sido creado en 1959 por los gobernadores, cuyo mandato es la planificación de largo plazo y ese trabajo es lo que estructura el desarrollo del país. A partir de 2020, retomamos el mandato de la carta fundacional y nos pusimos a trabajar profundamente en una hora de ruta de la energía, de la logística, de las obras hídricas y, en definitiva, de los grandes temas del país. Por lo tanto, los gobernadores nos encomendaron, no solamente que desarrollemos esa hoja de ruta con todos los ministros de cada área coordinando acciones para que esa agenda sea lo más completa posible, sino que también avanzamos en la conformación de la escuela federal de desarrollo, en los cuales se forman los cuadros políticos y técnicos que interpretarán los desafíos que tiene la Argentina por delante. En otras palabras, formamos los cuadros y creamos los planes. Ese es el rol que le está dando mucha gravitación al Consejo Federal de Inversiones.
-Estamos frente a un dilema, en el que la economía crece a dos velocidades y este esquema alimenta las desigualdades para el desarrollo de las regiones y, por ende, de las provincias. ¿Qué se puede hacer?
-Hay algo muy interesante que está sucediendo en la economía argentina. Hay sectores que se agregan, como motores productivos, a lo tradicional, a la agroindustria, que es muy buena y competitiva. Pero ahora jugamos un rol muy importante en energía y en minería. Esos dos nuevos motores necesitan toda una cadena de suministro más abajo, de pequeñas y medianas empresas argentinas que se preparen y se enganchen en ese nuevo proceso productivo. Lo que tenemos que hacer, mirándolo desde el punto de vista de las provincias, es acompañar a las PyME a dar el salto financiero y tecnológico para empezar a producir y a abastecer a las industrias del gas y de la minería. Con el derrame de esas dos actividades, el desafío que se presenta es establecer si somos capaces de aprovechar, aguas abajo, con el fortalecimiento de aquella cadena de suministro. En ese aspecto, en Tucumán se está avanzando en la constitución de un fondo de garantía para acompañar a esas pequeñas y medianas empresas que quieran pegar el salto. Entonces, cuando esas PyME van a los bancos a pedir financiamiento para avanzar en ese proceso, los bancos generalmente, al mirar los balances, les dicen que no le dan los números para subirse a ese esquema. Allí es donde entra en juego el Sistema Nacional de Garantías, el Fondo de Garantía Público, acompañando y absorbiendo ese riesgo que los bancos no quieren tomar y acompañando a las PyME para que se enganchen en el nuevo proceso productivo.
-Durante la reunión del Norte Grande, los gobernadores reclamaron al Gobierno nacional que se genere un sistema similar al de Zona Fría, para subsidiar la electricidad en Zona Cálida, en la que crece el consumo en esta parte del país. ¿Cómo puede desenvolverse ese planteo?
-Eso es lo que le plantearon al jefe de Gabinete, Diego Santilli, para trabajar en una compensación así como la que se brinda a las jurisdicciones del sur para el gas que, no por ser zona fría o zona cálida, sino por el volumen de consumo. En el norte argentino es exponencial el incremento del consumo energético en el verano. Por lo tanto, lo que reclaman los gobernadores del Norte Grande es cómo se puede compensar con una tarifa asequible.
-Los gobernadores indicaron que habrá técnicos del CFI que colaborarán en el diseño de un esquema de compensaciones. ¿Cuáles pueden ser los parámetros para ese sistema?
-En la hoja de ruta que estamos elaborando existe un capítulo referido a la Estrategia Federal Energética. En ese plan estamos trabajando con todos los ministros y con todos los responsables en las provincias del área de Energía, para establecer un esquema que contenga la producción, la distribución y el consumo energético. Uno de los temas que estamos abordando, en la actualidad, es el que aludes, con el régimen de compensaciones para las provincias que tienen alto consumo de electricidad en el verano.
-¿Cómo pueden desenvolver las provincias, desde su óptica, frente a un Gobierno nacional que no prioriza, necesariamente, la obra pública?
-Lo que creemos es que los contextos económicos pueden oscilar, pero eso no significa dejar de pensar en el largo plazo. La Argentina tiene que desarrollar su infraestructura sí o sí. Ese desarrollo lo hace con fuente presupuestaria o con fuente de organismos multilaterales. Lo que no tenían las provincias, y hoy sí cuentan, son los proyectos para desarrollar aquella infraestructura, de encarar las soluciones a los cuellos de botella logísticos que tiene la Argentina. En consecuencia, con ese material ahora no se trata de debatir tan sólo las prioridades en la ejecución de las obras públicas, sino en fundamentar los proyectos ejecutivos para que se cumplan y accedan a financiamiento. Con esos instrumentos podemos ir ante los organismos multilaterales a reclamar créditos de largo plazo, calzando financiamiento a 15 años de plazo para rutas, para aeropuertos, para hidrovías y redes de alta tensión, que es lo que necesita la Argentina para desarrollarse. Después discutimos si todo eso requiere de fuentes de financiamiento públicas o de multilaterales para apalancarlos. Lo que precisamos es una estrategia previa que organice esa discusión.
-En esa discusión multisectorial, en la Argentina siempre se debatió de las desigualdades, donde el norte queda relegado históricamente. ¿Por qué hasta ahora no se dio una verdadera reparación con esta parte del país?
-Para comenzar a contestar esa pregunta, hubo un caso puntual que se planteó en la Cumbre del Norte Grande en Posadas, Misiones, y es la siguiente: la Argentina tiene la segunda reserva de gas no convencional más grande del planeta, pero el Litoral argentino no tiene el fluido. Y vamos a exportar eso, en forma de gas licuado al mundo, y habrá que hacerlo porque mejora la balanza comercial del país. Pero, en el camino, consideramos que es momento de resolver qué se hace con el gas para el litoral, en particular, y para el norte argentino, en general. Los volúmenes que tenemos de gas a los costos asociados para distribuir ese gas en las provincias no hay relación posible. Es necesario dar ese gran paso para que el gas llegue a todo el país.
-¿Por dónde pasa la solución a esos problemas que se les presenta a las provincias alejadas de los grandes centros urbanos de poder? ¿Se trata de una salida política, institucional o económica?
-Es una tarea de ponernos todos de acuerdo en materia de prioridades. Si somos la segunda reserva global más grande en el gas y tenemos buena parte del territorio sin el fluido, eso es una urgencia. Eso hay que resolver antes que el resto de los problemas, porque las industrias misioneras, correntinas, chaqueñas o formoseñas están en desventaja que el resto. Incluso las industrias del norte, como las tucumanas, salteñas o jujeñas que pagan un gas más caro porque la reversión del gasoducto hoy es un porcentual con gas importado. Eso son los debates urgentes que hay que resolver.
-¿La Argentina es un país de urgencias, de emergencias o uno que está buscando la salida para su economía?
-Es un país que tiene un futuro enorme. La Argentina está llamada a ser uno de los grandes países para vivir en el mundo. Tenemos alimentos, agua, la principal reserva eólica del planeta, una de las principales reservas de producción fotovoltaica de Cuyo para el norte, tenemos minerales críticos para la transición energética y dominamos el ciclo completo para la energía nuclear. Ponemos satélites en órbita. Hay que creérnosla. Lo que tenemos que hacer con la Argentina es entender qué tipo de país tenemos y darnos cuenta que estamos en un gran país y tomar las medidas acordes a ese país que tenemos.